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Cuando las falacias ensucian nuestro negocio.

Cuando las falacias ensucian nuestro negocio.

Por definición, una falacia es un razonamiento inválido o engañoso que parece válido y convincente, pero carece de rigor lógico. Se emplean para persuadir, ya sea de forma intencionada o por error, y son comunes en la política y publicidad. A diferencia de una mentira, no siempre es falsa, sino que su estructura lógica es defectuosa.

En el complejo ecosistema de la toma de decisiones empresariales, a menudo nos movemos por terrenos que parecen sólidos pero que, en realidad, son arenas movedizas lógicas.

Como empresarios y autónomos, nuestra capacidad para discernir la realidad del ruido es lo que separa un negocio próspero de uno estancado, por ello hoy hablamos de falacias: esos razonamientos que, aunque tienen una apariencia persuasiva y válida, son en esencia incorrectos o engañosos.

¿Os suena todo esto? ¿Se os hace familiar?

Y es que no se trata sólo de un debate académico, las falacias son «virus lógicos» que infectan nuestras reuniones, presupuestos y estrategias diarias.

Si no las identificamos, acabamos tomando decisiones basadas en espejismos y es que nadie tiene la verdad absoluta por muy relevante que sea, las afirmaciones deben sustentarse en hechos y datos.

Y no perdamos de vista la diferencia entre culpa y responsabilidad ya que de la comprensión de la diferencia entre ambas depende, en gran medida, el desarrollo de nuestras empresas.

¿Por qué hablamos siempre de culpa? Pues porque nos es muy fácil renegar de ella «colgándosela» a alguien o a algo, mientras que la responsabilidad apunta siempre a nosotros de forma unívoca y directa. 


⦿ EL PELIGRO DE LO «OBVIO Y EL PESO DEL EGO.

Una de las trampas más comunes es la falsa causa o el dar por sentado que los demás leen nuestra mente, lo que en el día a día se traduce en «si mi equipo está en el proyecto, ya sabrán lo que necesito sin que se lo diga». Craso error.

Esta falta de comunicación clara es el origen de errores costosos porque, como reza una máxima a recordar, «no somos adivinos» por lo que el dar por hecho que el otro está dentro de tu cabeza, es el inicio básico del error operativo.

Y es que actualmente donde parece que la frase «bueno, no pasa nada» cuando se comete un error está adquiriendo tintes de «máxima» —aunque ello sea un condena para el desarrollo del negocio que muchos no perciben ni atienden— es muy fácil derivar la culpa, de ahí el valor enorme y de urgente recuperación de la comunicación interna.  

Otra falacia devastadora es la del coste hundido. ¿Cuántos casos conocéis de empresas que han mantenido una web que no convierte o un proceso interno ineficiente tan sólo porque «nos hemos gastado una 'pasta' en ello»? Es vital entender que el dinero gastado está en el pasado y lo que realmente importa es si esa herramienta te ayuda a avanzar hoy o es un lastre para tu desarrollo.

¿Cómo lo veis? Os leemos en los comentarios del articulo.

Y de paso dejamos otra gran frase para vuestra mentalidad estratégica: «invertir no es comprar, una inversión es una apuesta que requiere gestión previa para no convertirse en un gasto perdido».

Uno de los problemas recurrentes que dañan a la empresa es que hay empresarios, y no pocos, que a nivel conceptual confunden inversión con gasto, algo que no podemos permitirnos por la responsabilidad que tenemos como responsables de negocio.

Y para ello, recordemos siempre la frase de Antonio Machado que acuñó sobre una original de Francisco de Quevedo: «todo necio, confunde valor y precio».

Urge también «ponernos las pilas» en ello por el bien de nuestras empresas.      


⦿ LO MALO Y LO BUENO.

Y al hilo de todo ello, veamos 4 tips de por qué las falacias dañan tu empresa:

  • Anulan la autonomía del equipo: al caer en la falacia del «deberían saberlo ya», fomentamos el micromanagement y bloqueamos la iniciativa del profesional, con profesionales que terminan preguntando todo por miedo a «no adivinar» lo que el jefe piensa.

  • Drenan recursos innecesariamente: la falacia del coste hundido nos encadena a inversiones fallidas —software, maquinaria o personal— por la incapacidad emocional de aceptar una pérdida y pivotar a tiempo.

  • Generan una falsa sensación de seguridad: creer que «si el sector va bien, a nosotros nos irá bien, también» —la falacia de división— nos hace ignorar las grietas propias de nuestra barca mientras nos dejamos llevar por la corriente ajena.
  • Sustituyen los datos por el ego: apelar a la autoridad —«se hace porque lo digo yo» o a la emoción «si no te indignas es que no tienes valores»— cierra la puerta al análisis racional y a la mejora basada en evidencias.

Aún así no todo va a ser contraproducente aunque enfocarnos en el buen camino es, como siempre, responsabilidad nuestra como líderes. 

Para ellos y en busca del equilibrio, os aporto 4 tips sobre cómo gestionar las falacias para potenciar vuestros negocios:

  • Implementa una cultura de datos reales: no aceptes estadísticas vacías como "el 80% de los clientes prefieren X" sin preguntar por el muestreo y la fuente. Exige que los argumentos se basen en razones y las razones en datos contrastados.
  • Define protocolos de comunicación «brillantes»: elimina los espacios vacíos en las instrucciones. No des nada por entendido y fomenta que tu equipo pregunte hasta que el contexto esté totalmente claro.
  • Evalúa las inversiones por su rendimiento presente: aprende a soltar lo que no funciona. Si una herramienta es un escollo, sustitúyela sin mirar el gasto pasado, enfocándote en la rentabilidad futura.
  • Mantén el foco en tus procesos internos: no te duermas en los laureles de tu sector. Diferénciate asegurando que tus procesos de venta y comunicación son superiores, independientemente de cómo le vaya a la competencia.

⦿ UNA CONCLUSIÓN PARA REFLEXIONAR.

Desde siempre nos han enseñado que competir es estar pendiente de los competidores del sector cuando, en verdad, es desarrollar un modelo propio diferencial que induzca a eses competidores a estar ellos pendientes de nosotros.

Por ello os dejo una conclusión que podéis utilizar como sustrato de reflexión:

«No te permitas el lujo de dormirte en laureles ajenos, porque las falacias son la anestesia que te impide ver cómo tu competencia te adelanta por la derecha»

Y de paso os invito a escuchar el audio «6 falacias que te comen el día a día» donde encontraréis un escenario de análisis que os acompañe en el desarrollo de vuestro negocio.


GUILLERMO LLOFRIU CAÑELLAS
Transformación de organizaciones
guillermo.llofriu@dsenses.com
Digital Senses


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