Después de una solemne y pomposa inauguración oficial, al más puro estilo Hollywoodense, como en bienvenido, Míster Marshall, resulta que algo tan previsible, predecible e imaginable- en su día denunciado por esta patronal y me imagino que alertado por otros muchos estamentos sociales- como son los problemas circulatorios que estamos sufriendo, parece como si este caos nos hubiera cogido a todos con el pie cambiado. Como si se tratara de algo no pensable ni posible. Todo el mundo tira balones fuera. La realidad es la que es y desgraciadamente es más preocupante y con unos efectos y perjuicios, vecinales y empresariales, muy superiores que los que se nos quieren hacer ver. Aún existe cierto hermetismo a decir nada en contra de ese macro centro comercial que se ha instalado con todo tipo de bendiciones y con más facilidades de las que tienen nuestros comercios. Un auténtico atropello. No voy a entrar en el tema de la licencia de obras que se denunció y cuya denuncia paso con más pena que gloria, quizá por los grandes intereses económicos que giran en torno una obra de esta envergadura.
¿Previsible? Claro. ¿O es que no recordamos como estaba ya esa zona a nivel de movilidad, tráfico y retenciones? Esa zona y sus accesos que ya de por si tenía importantes problemas y no pocas retenciones. ¿Que no iba a pasar si a ello se le iba a sumar una ampliación de más de 68.000 metros cuadrados de superficie comercial? En la misma zona. Sin habilitar mejores accesos, ni realizarse la reforma prevista de los mismos que debían de absorber en buena medida la gran demanda de tráfico que se iba a producir y que de hecho se ha producido. ¿No se esperaba? Ahora resulta que todos éramos tontos y que no podíamos prever. Buenos que no lo pudiéramos esperar los ciudadanos tendría un pase. Pero no tanto que los informes técnicos no los hubieran tenido en consideración a la hora de dar la oportuna licencia. Supone una autentica falta de previsión. No se le podía dar el permiso a ese centro comercial sin haberse antes resuelto este importante problema. Y lo peor es que va para rato
.Es un auténtico disparate, un verdadero dislate y sinsentido, se mire como se mire. Y a ello se añade que afecta a algo tan esencial para nuestra islas como son los accesos al aeropuerto, lo que nos genera una enorme preocupación por la falta de previsión a todos los niveles, evidentemente en primer lugar por parte de la empresa promotora, pero también entiendo por parte de la Administración que debería haber impedido la inauguración en tales previsibles circunstancias. La Administración, a quien competa debería de adoptar medidas cautelares para no seguir permitiendo este abuso y los enormes perjuicios que está produciendo, a una parte importante de Mallorca, muy especialmente al Coll D’en Rabassa, a sus vecinos y a sus empresa a las que se les dificulta su normal desarrollo de la actividad empresarial, con enorme perjuicios económicos. Ver para creer.
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