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La venta ilegal, un problema enquistado que golpea al comercio

  • Categoria: General
  • Publicado 19/09/2025
La venta ilegal, un problema enquistado que golpea al comercio

En Palma convivimos desde hace más de 25 años con un problema que parece no tener fin: la venta ambulante ilegal. No hablo de una percepción puntual ni de una queja interesada. Hablo de una realidad diaria, visible y persistente, que sufrimos quienes vivimos del comercio local. Una realidad que se extiende en pleno centro de la ciudad, en calles tan emblemáticas como San Miguel, donde los manteros ocupan incluso las entradas de los comercios, dificultando el acceso de los clientes y deteriorando la imagen urbana. Es una estampa cotidiana que erosiona la confianza y mina poco a poco la vitalidad de nuestro tejido económico. 

Desde AFEDECO queremos reconocer el esfuerzo de la Policía Local y de la Guardia Civil. Sus intervenciones son valiosas, y las aprehensiones de mercancía lo demuestran. No cuestionamos su trabajo, al contrario: lo agradecemos. Pero también es cierto que, pese a ese esfuerzo, el fenómeno no solo no disminuye, sino que crece día tras día, consolidándose como una práctica normalizada a ojos de muchos ciudadanos y turistas. 

¿Y quién soporta las consecuencias? El comercio. Somos nosotros quienes asumimos las pérdidas de ventas, la inseguridad jurídica, la competencia desleal y la sensación de abandono. Y lo hacemos en solitario. Porque, lamentablemente, este problema no siempre genera la solidaridad social que debería. Parece que solo cuando una dificultad afecta a todos los sectores la sociedad reacciona; mientras tanto, el sector comercial se queda solo, cargando con una mochila cada vez más pesada. No hablamos únicamente de números, sino de proyectos de vida, de familias enteras que dependen de pequeños negocios para subsistir y que sienten que compiten con las manos atadas.

A esta presión añadida se suma otra serie de injusticias que agravan nuestra situación: la venta online de empresas que no tributan en España, la competencia de la propia Administración a través de concesiones en aeropuertos y puertos, y decisiones políticas que se adoptan sin evaluar el impacto real en los comercios de proximidad. Las zonas de bajas emisiones, por ejemplo, tienen un objetivo loable desde el punto de vista medioambiental, pero al diseñarse sin tener en cuenta la realidad comercial generan un efecto directo en la afluencia de clientes. Una medida bien intencionada, pero mal implementada, acaba siendo un golpe más a quienes tratan de mantener la persiana levantada cada día.

Con frecuencia se reprocha que “los comercios siempre se quejan”. Pero, ¿cómo no hacerlo, si los problemas permanecen sin resolverse década tras década? No es falta de paciencia, es falta seamos, claros, es voluntad política. Porque se puede legislar, se pueden reforzar los controles, se puede coordinar mejor a las administraciones competentes y se pueden diseñar estrategias efectivas si realmente hay intención de hacerlo. 

Mientras tanto se debate, con razón, sobre la masificación turística, la movilidad o la sostenibilidad de la ciudad, pero apenas se escucha una voz firme en defensa del comercio local. Y no olvidemos que somos quienes generamos empleo estable, pagamos impuestos, mantenemos la vida en los barrios y sostenemos buena parte del tejido económico de Palma, Sin comercio, las se apagan, la ciudad pierde identidad y el visitante pierde interés. Defender el modelo de ciudad que queremos para el futuro. 

El comercio no puede seguir siendo el receptor pasivo de problemas estructurales y medidas que lo perjudican. Necesitamos un compromiso real, compartido y eficaz. Un compromiso que devuelva al sector la confianza, la seguridad y la dignidad que merece. Y, sobre todo, un compromiso que pase de las palabras a los hechos. No necesitamos más diagnósticos ni declaraciones de intenciones; necesitamos soluciones concretas, aplicables y medibles. 

Por defender al comercio local no es defender solo a los comerciantes: es defender a Palma, a sus vecinos a su identidad y a su futuro. Y ese futuro no puede construirse mientras se mire hacia otro lado frente a un problema que llevamos arrastrando durante más de dos décadas. Ha llegado el momento de actuar con valentía. 

Artículo de opinión de Joana Manresa, presidenta de AFEDECO, en el periódico Última Hora


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