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Reducir la jornada laboral sin reducir los problemas

  • Categoria: General
  • Publicado 19/05/2025
Reducir la jornada laboral sin reducir los problemas

(O bien: El Gobierno legisla de espaldas al comercio)

Por Joana Manresa, presidenta de AFEDECO

El Consejo de Ministros ha aprobado hace unos días el proyecto de ley para reducir la jornada laboral máxima legal a 37,5 horas semanales. Un nuevo titular con apariencia de avance social que, sin embargo, esconde una desconexión alarmante con la realidad que vivimos quienes sostenemos la economía desde la base: autónomos, pequeños empresarios y comerciantes.

Desde AFEDECO no podemos quedarnos callados ante una medida que, lejos de ayudar, amenaza con asestar un golpe casi definitivo al comercio tradicional, ese que resiste cada día con márgenes mínimos, plantilla ajustada al milímetro y una carga impositiva cada vez más asfixiante.

La reducción de la jornada laboral puede sonar bien en los discursos y en las redes sociales, pero el comercio de proximidad no vive de eslóganes, sino de cuentas claras y de puertas abiertas. ¿Cómo se espera que un negocio con dos empleados cubra más horas de apertura con menos horas de trabajo? ¿Cómo vamos a contratar más personal si no tenemos ni para cubrir las cuotas? ¿De verdad creen que una frutería de barrio o una zapatería familiar puede adaptarse igual que una multinacional?

Esta medida es otro ejemplo más de una política laboral construida desde los despachos, sin diálogo real con las pymes ni conocimiento del día a día empresarial. Nos hablan de modernización, pero se legisla como si todos tuviéramos la estructura de una gran corporación. Nos piden más esfuerzo, más conciliación, más adaptación... ¿Y a cambio qué se nos ofrece? Nada. Cero ayudas. Cero apoyo. Cero comprensión.

Durante años, el comercio de proximidad ha demostrado su compromiso con el empleo, con la estabilidad laboral y con la conciliación. Hemos adaptado turnos, permitido reducciones, negociado horarios. Pero ahora se pretende imponer por ley lo que debería ser resultado de un acuerdo flexible y adaptado a cada realidad.

Reducir la jornada sin reducir costes, sin aumentar la productividad y sin escuchar a los sectores afectados no es progreso: es irresponsabilidad. Es condenar a miles de negocios al cierre. Es ignorar que el comercio local es el que da vida a nuestras calles, el que genera empleo estable y el que paga sus impuestos aquí, en nuestras islas.

Desde AFEDECO pedimos al Gobierno que reaccione. Que escuche a quienes están en primera línea. Que no siga legislando de espaldas a la economía real. Y que si quiere repartir derechos, también reparta cargas, ayudas y soluciones.

Porque si seguimos así, pronto no quedarán ni empresas ni trabajadores a los que aplicar ninguna jornada. Ni de 37,5, ni de 40. 


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