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Régimen Fiscal Especial Balear: un escenario propio de la empresa.

Régimen Fiscal Especial Balear: un escenario propio de la empresa.

⦿ UNA NECESIDAD LARGAMENTE DEMANDADA.

Hoy hablamos de forma simple y cercana, apoyada en algún ejemplo, de la necesidad de atención que las empresas, profesionales y autónomos debemos prestar al nuevo Régimen Fiscal Especial Balear.

Y es que ponemos sobre la mesa el beneficio fiscal, dos palabras que ni los más viejos del lugar recuerdan haber visto juntas en una misma frase y una de las claves nucleares es el hecho de que este escenario fiscal debe relacionarse de forma inequívoca con el liderazgo en la empresa y con la toma de decisiones por parte de sus responsables. 

El Régimen Fiscal Especial Balear está compuesto por un conjunto de iniciativas enfocadas en compensar los desequilibrios generados por la insularidad en las Islas Baleares, una demanda histórica de la empresa balear, fruto del agravio comparativo y competitivo respecto de la comunidad canaria, desde el momento en que se implantó el suyo.

Para ofrecer una información fiel acorde al sentido de lo aquí tratado, acudimos a la definición de RFEB en la web de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares donde detalla que éste «establece una serie de medidas de carácter económico y fiscal encaminadas a impulsar la actividad económica y a mejorar la prestación de los servicios públicos a la ciudadanía y la competitividad de las empresas y los trabajadores autónomos que operan en las Islas Baleares, con una atención especial a determinados sectores y a determinadas materias clave en el archipiélago». 

El RFEB es de aplicación desde el 1 de enero de 2023 y ya sea por novedad o precaución, fruto generalmente de su desconocimiento, no se está aplicando en toda su extensión. 

Y permitidme que remarque el binomio beneficio fiscal por ser un escenario nada usual en el tejido empresarial, sobre el que debemos adquirir conciencia y, por encima de todo y como veremos, confiar desde el conocimiento.

En la vida y en la empresa es esencial tener siempre presente una máxima: «es muy difícil acometer un problema, si no conocemos su contexto o no sabemos que lo tenemos». 

Pues por la misma regla de tres, es también muy poco probable que las empresas y profesionales apliquen este nuevo marco fiscal si no saben que existe o, aún sabiéndolo, si no tienen claro su funcionamiento y los beneficios reales que conlleva su aplicación al negocio.

Cabe destacar que aplicado fundamentalmente a PYMEs, profesionales y autónomos en régimen de estimación directa, supone un interesante ahorro fiscal en las ya costosas figuras impositivas del Impuesto sobre Sociedades, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y del Impuesto sobre la Renta de No Residentes.

⦿ LLEGADOS AQUÍ, TOCA HABLAR DE LA RESISTENCIA AL CAMBIO.

Y es que referirse a Hacienda aflora de inmediato un temor profundo y fundado, sustentado en las sensaciones que percibimos los contribuyentes cada vez que Hacienda hace un anuncio o somos destinatarios de una de sus notificaciones.

Sin embargo el cambio de paradigma en relación a esas emociones es una decisión exclusivamente personal, por ello si desde una vertiente negativa tenemos claro que estamos obligados a pagar cuando nos llega una sanción, desde una vertiente positiva, debemos ser capaces por igual de abrir la mente y estar atentos para percibir y comprender de qué manera nuestras empresas pueden tener beneficio fiscal.

Atendamos también a que estamos hablando de un marco estable formado por una ley, un reglamento y un modelo informativo sobre los que apoyarse, lo que no difiere en absoluto de lo que hemos hecho siempre con Hacienda, asumiendo que lo que allí se dice es, y será.

Recordemos también que la resistencia al cambio proviene, en gran medida, del miedo que aflora hacia la figura de Hacienda, desde nuestra experiencia personal y profesional acumulada de años o décadas, y si bien es cierto que está siempre presente, ésta no es una perspectiva blindada y por ello, es susceptible de cambio.

Como último apunte y no menos importante, decir que el régimen fiscal especial balear no va de los profesionales del asesoramiento fiscal, en el sentido más estricto de su intervención y aporte, sino que va de la reflexión y la toma de decisiones del empresario.

Me refiero con ello a que como empresarios debemos tener cuidado con la idea confusa de que los números rigen el destino de nuestras empresas porque, en verdad y lo sabemos, es la transformación y el desarrollo adaptativo de las mismas al mercado lo que mueve los números. Hay que percibirlo todo como es y en su justa medida.

Pongámoslo en perspectiva. Cuando se vive el cierre de empresa y como por arte de magia, la culpa es de todo lo empresarial a excepción de los números que, siguiendo esa magia, se convierten en un simple reflejo del día a día del negocio.

Ahí lo tenéis, momento de doble vara de medir que consolidan un paradigma más en el entorno empresarial que necesita revisión y reacondicionamiento.

Por ello, no perdamos de vista que el desconocimiento o la desatención hacia un tema no se correlaciona con la validez de un escenario, es decir, porque alguien con quien trabajamos nos diga que no le prestemos atención al mismo, que ahora no es momento para meterse en esas historias o que por ahora no vale la pena preocuparse, porque la cosa está muy verde; no altera un ápice el sentido funcional y la carga de valor cierto del escenario planteado.

Y con ello volvemos de nuevo al sentido pragmático de la materia: debemos poner el foco en la determinación del empresario hacia su toma de decisiones, basándose siempre en el conocimiento específico y fiel del escenario.

Aún así, por muy real que sea ese miedo al proceder de la experiencia pasada y condicionar cada nueva realidad que afrontamos, atendamos a que la experiencia no debe ser un ancla que nos impida avanzar, sino una palanca que nos permita avanzar mejor, gracias al aprendizaje obtenido de ella.

Y como tip de valor apuntemos que este tipo de cambios normativos forman parte activa e irrenunciable de nuestras responsabilidades y obligaciones como empresarios en pos del cuidado y cultivo de nuestro negocio.

⦿ ENTONCES, ¿CÓMO MANEJAMOS ESTO?

Podemos afirmar con criterio que cuando le preguntamos a un administrador o empresario al frente de una o varias sociedades, si ha aplicado el régimen fiscal especial balear, la respuesta suele ser casi siempre la misma: «no lo sé, este tema lo lleva mi asesor fiscal».

Obvia decir que entendemos y participamos activamente de esta respuesta, ya que éste último es el profesional encargado de trabajar los números y calcular el beneficio fiscal, ahora bien, pongamos el foco…

  • ¿en quién decide si se invierte o no en un determinado inmovilizado?
  • ¿en si se contrata o no a un nuevo profesional?
  • ¿en si se deben suscribir o no acciones o participaciones de una sociedad fiscalmente asentada en Baleares?
  • ¿en si se necesita invertir en el desarrollo de una app para smartphone para la gestión interna de personas y procesos dentro la empresa?
  • ¿O en si se puede abrir una delegación en Baleares siendo Madrid, por ejemplo, la residencia fiscal de su empresa?

La respuesta es siempre unánime: el empresario.

Y alejándonos de manera consciente del ego que tanto nos daña y en pos del desarrollo empresarial, quiero remarcar que esto no va de rebajar el valor y presencia de un profesional, haciendo referencia al asesor fiscal como pieza clave en el desarrollo estratégico del tejido empresarial; sino de subrayar y afianzar la preeminencia de quien ejerce la toma la decisiones en la empresa, ya que hablamos de inversiones y como palanca de transformación y competitividad en el mercado.

Porque los ejemplos sobre esta toma de decisiones son tantos como la casuística de cada empresa: 

  • hablamos de renovar la infraestructura informática de la empresa
  • de adquirir un nuevo vehículo más para el equipo comercial
  • de comprar, alquilar o reformar un local
  • de pedir una subvención para comprar un camión más para la flota
  • e incluso de contratar el diseño e implementación de una inteligencia artificial privativa para administrar la gestión documental y operativa de un departamento o equipo en la empresa.

Como vemos, en estos casos la toma de decisiones nace y se ejecuta en el core de la empresa lo que nos ayuda a asentar que en lo relativo al RFEB, es el empresario el que enfoca la inversión y decide dotar su reserva.

Es por ello que constatamos que son las decisiones empresariales las que van a perfilar este importante beneficio fiscal que, con independencia de los parámetros deducibles de los impuestos aplicables, va a tener unas reducciones de su beneficio representadas en la Reserva por Inversiones Balear, la RIB, que puede llegar hasta el 90% de sus inversiones materializadas y con un amplio campo temporal de aplicación.

Pero no sólo tendrá una reducción de sus beneficios que le permitirá pagar menos impuestos, sino que además podrá acceder a una bonificación en cuota entre el 10% como mínimo y el 25% como máximo. 

Llegados a este punto, aportemos un ejemplo para hacerlo más gráfico y visible. 

Imaginemos al señor X, propietario de una marca comercial que trabaja como autónomo y llega a marzo preguntándose cómo va a ir la renta este año.

En 2024 tuvo un beneficio de 120.000€ que al tipo medio de IRPF del 34.14%, le planta una cuota íntegra de 40.968€. Consciente de que realizó inversiones aplicables al ejercicio por valor de 91.000€, resulta de ello una deducción por RIB de 31.067,40€, lo que culmina en un ingreso final de 9.900,60€.

Y tranquilos, ya os doy yo el dato: el beneficio fiscal es de 31.067,40€.  

Como autónomo es consciente que acaba de afianzar en cuenta bancaria una importante cantidad en forma de beneficio fiscal consecuencia de aplicar el RFEB, es decir, que ahora puede contar con un dinero que sería inexistente sin su aplicación y que tendría que pagar en los próximos meses.

Este hecho le permite hacer un análisis estratégico sobre cuáles de las inversiones que tenía en su cajón de sastre y que no materializaba por falta de recursos, puede empezar a hacer en breve.

Imaginemos que su prioridad sigue siendo hacer una transformación digital de su negocio a través de un informe de modernización, donde las inversiones en ese campo y los objetivos descritos en el informe, no sólo le ayudarán a ser más competitivo sino que además suponen un menor coste anual de servicios del que tenía hasta la fecha.

La premisa de esta reflexión diseña un escenario atractivo y convincente: si paga menos en impuestos y puede utilizar este dinero para hacer una inversión que, además de hacerle ser más competitivo, le ahorrará costes anuales de mantenimiento, el Sr. X está redefiniendo su estrategia de inversión y desarrollo a través de una transformación progresiva de la cultura fiscal.

Como vemos, la clave sigue siendo el movimiento dentro de la empresa.

⦿ ¿QUÉ HACER PARA ESTAR ATENTOS?

Para ir cerrando y bajarlo más a tierra, si cabe, os aporto 5 tips que considero pueden servirnos de guía en ese proceso de transformación:

TIP 1 - Sí, es un beneficio fiscal real para las empresas. 

Volvemos al llamativo binomio «beneficio fiscal» para constatar que lo obtendréis tan sólo con cumplir la ley y sobre la seguridad de que quien nos cobra impuestos de forma intensa, recurrente y casi descarnada, esta vez nos dice que si seguimos sus directrices, pagaremos mucho menos.

TIP 2 - Esto no va de si Hacienda es «buena o mala». 

Y es que tenemos en nuestras manos un tema de especial relevancia, capaz de condicionar para bien el desarrollo de nuestras empresas y negocios, de ahí el valor en esforzarnos por desarraigar las malas experiencias pasadas que afloran emociones negativas y abrir la mente para actuar desde el razonamiento consciente, objetivado en la previsión de incremento de rendimiento vía la consecución del beneficio fiscal.  

TIP 3 - Validar este nuevo escenario fiscal es muy simple y necesario. 

Basta con acudir a la ley y constatar sus procedimientos con cualquier profesional con conocimiento profundo de la materia, porque hablamos de impuestos, de beneficio fiscal, de transformación del negocio y de un escenario de ahorro fiscal convertido en una palanca de transformación y un catalizador de nuevas inversiones. 

TIP 4 - La empresa balear llevaba décadas pidiendo un régimen fiscal especial. 

Y resulta que ahora que lo tenemos, no lo estamos utilizando. Una vez más sucumbimos a la incongruencia endógena por desidia y falta de conocimiento. Son tiempos áridos y voraces para el negocio y lo que vemos acercarse es, en algunos casos, hasta inimaginable. Muchos empresarios, tan sólo de pensar en la Inteligencia Artificial se alteran, se ponen nerviosos y hasta sonríen y la desprestigian por puro desconocimiento.

Este no es el camino, necesitamos estar tranquilos y para ello, debemos estar informados y acompañados y, a la vez, muy atentos en no perder el tiempo. Necesitamos cambiar el paradigma porque si de algo no hay duda es que «es mejor saber que no saber». En 5 años, el tejido empresarial que conocemos será sustancialmente diferente al actual. ¿De verdad vamos a quedarnos atrás a la espera de un quebranto funcional, tan sólo por seguir acomodados en el «no saber»? 

TIP 5 - Debemos romper la resistencia al cambio y convertirnos en resistentes mientras cambiamos. 

Debemos olvidar tópicos arraigados que se materializan en frases relativas a que «siempre lo hemos hecho así, ahora no vamos a cambiar», o que «cuidado que si es Hacienda, vamos a pagar más adelante». Hace 20 años no existía YouTube y hoy día no encuentras prácticamente a nadie que no lo use a diario. Aprendamos del pasado y fluyamos con el cambio.   

⦿ Y PARA TERMINAR, DOS CONCLUSIONES DESDE EL SENTIDO COMÚN.

La primera es simplemente consciente.

El RFEB ha venido para quedarse y como casi siempre, los que estemos atentos seremos los que obtendremos rendimiento, en este caso, beneficio fiscal, con la posibilidad de desarrollar nuestro negocio desde nuevos escenarios.

Y es que debemos adquirir conciencia de que cuando el poder y el ejercicio de decidir está en nuestras manos, poco espacio nos quedará a futuro para culpar a los demás de un quebranto funcional resultado de una decisión equivocada. La responsabilidad es siempre propia.

Y la segunda es intuitivamente funcional. 

Cuando un agente de tráfico nos hace señas para detenernos porque el semáforo no funciona, nos detenemos. Y cuando nos indica arrancar, arrancamos. Y es que no caben muchas más alternativas, ¿verdad? 

Pues con Hacienda es igual y es que un ejemplo extremo como es la relación con Hacienda y la aparición del RFEB, debe hacernos reflexionar sobre abrir la mente y sobre el valor de esforzarnos en romper de la resistencia al cambio. 

O apelamos  al cambio por intención o seremos presa del cambio por obligación.

Estemos atentos porque tenemos en nuestras manos un reto como profesionales y una enorme oportunidad como empresas para el desarrollo del tejido balear. Este es el momento y ésta es la oportunidad.

Os dejamos un audio para que tengáis mayor percepción del nuevo modelo fiscal.

GUILLERMO LLOFRIU CAÑELLAS
Transformación de organizaciones


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